Restaurante
Ocaña

Homenaje a la historia,
homenaje al detalle 

Ocaña
Ocaña

A los 26 años se plantó en Barcelona huyendo de la intolerancia. Ser pintor, actor, anarquista y travesti en un pueblo pequeño en los años de la posguerra era demasiado... Pronto se convirtió en uno de los personajes más conocidos y transgresores de la época, “un teatrero de Las Ramblas”.

Cada día se encienden en el Ocaña, una a una, más de 150 velas. La iluminación del local es diseño de Odile Soudant

Ocaña
Ocaña

Bisturí en mano, poco a poco fueron desapareciendo las siete capas de pintura
que cubrían las columnas. Preciosos detalles revestidos en pan de oro volvieron a ver la luz

Ocaña


José Pérez Ocaña vivió en
la Plaza Real, donde se encuentra
también el restaurante Ocaña.

Los propietarios escogieron
su nombre porque, dicen,
¡es necesario recordarle!

Ocaña
Ocaña

Los sillones granates proceden de un hotel de París. Las lámparas y las sillas se han comprado en mercadillos y subastas de todo el mundo

Ocaña
Ocaña
Ocaña
Ocaña
Ocaña

 

 

Oculta tras una pared del sótano se descubrió una escalera que conecta directamente con la Plaza Real. Posiblemente se utilizaba como refugio durante los bombardeos en la guerra civil

Ocaña
Ocaña
Ocaña
Ocaña

Los clientes pueden llevarse a sus casas las cartas serigrafiadas

Ocaña

Con más de 150 años, el local que ocupa el Ocaña relata infinidad de historias. En una de sus vidas anteriores alojó una fábrica de sellos de goma y los propietarios se inspiraron en ella para diseñar la imagen corporativa y mantuvieron su esencia montando un taller en el sótano, donde se producen artesanalmente las cartas.

Para convertirse en lo que es hoy, el Ocaña se sometió a una profunda reforma, en la que se priorizó el respeto por los elementos existentes y el redescubrimiento de lo que había quedado oculto por los diferentes proyectos superpuestos.

Buen ejemplo de este espíritu es la actuación realizada sobre la tarima de roble, de una calidad excepcional y colocada en forma de espiga. Apareció bajo una capa de cemento y los restauradores Albert Guilleumas y Mireia Campañà la recuperaron pieza a pieza. Todo un homenaje al detalle.

www.ocana.cat/es/

fotos: Enrique Menossi 
estilismo: Rosa Miñano
texto: Marta M.Arroyo