Por Nuria Arfa

Jura Golub

El niño que quería un anillo de oro

Jura Golub

 

Un  antiguo almacén textil en el Ensanche barcelonés es el estudio-vivienda del escultor y orfebre Jura Golub. 
Creció en una familia adecuada para un futuro artista: sus padres le enseñaron la necesidad de  la intervención personal completa en todo el proceso creativo. A los once años, le llevaron al taller de un conocido con la intención de satisfacer su afán por  el arte de la orfebrería. 
Jura Golub se formó en la única escuela de orfebrería de la Unión Soviética de la Perestroica, cuando el oro era material estratégico. Persiguiendo la quimera de realizar un anillo, se trasladó a Viena. A los veinticuatro años, realizó su objeto soñado. Con una barrita de oro y tan solo un martillo, esculpió una pieza que recordaba a las antiguas joyas etruscas. 
Su mas clara influencia es la iconografía rusa heredera del Arte Bizantino, la Vanguardia rusa, los interiores monumentales de su país de orígen, Kandisnsky y las artes clásicas. 
Jura Golub

 

Jura Golub en su mesa de orfebre. Utiliza resina, oro, plata, titanio y piedras naturales y constantemente experimenta. Jura interpreta objetos que le han fascinado a lo largo de su vida: elementos de la naturaleza, como insectos y flores o colecciones de arte y objetos históricos.

Jura Golub
Jura Golub

 

A partir de un libro de taxonomía, Jura Golub comenzó a sentirse seducido por los insectos que veía convertidos en joyas en los museos; son una tendencia de varios periodos de la historia de la moda. Las de Jura Golub son piezas únicas, de factura clásica y realización muy contemporánea.  
Jura Golub

 

Broches-escultura. En su constante búsqueda de nuevos materiales, para esta colección en resina el artista se inspiró en los desfiles de moda de los grandes creadores. Algo teatral y espectacular.  Van acompañados de una peana que los convierte en pequeñas esculturas cuando no se utilizan.

Jura Golub
Jura Golub
Jura Golub

 

Realizadas en plata, las fíbulas de Jura Golub, están inspiradas en las culturas griega y romana. La mas grande está adornada con una cabeza de hombre, como la fíbula hispánica, la única de entre todas (griegas, fenicias, celtas, etruscas y romanas) que solía representar la figura humana. 

 

 

 

 Jura Golub siempre quiso ser orfebre. Nacido en Volgogrado, la Ciudad del Volga, al sur de la Unión Soviética, se preparó para alcanzar su sueño en el Politécnico Metalúrgico de Krasnoe, donde se graduó en 1987 después de haber aprendido las técnicas para trabajar los metales además de caligrafía e ilustración. Diseñó joyas para teatro y realizó encargos particulares. Las primeras exposiciones las llevó a cabo en diferentes ciudades de la Confederación Rusa. En 1990 se trasladó a Austria y continuó exhibiendo su trabajo en países como Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos y España. Su trabajo ha sido publicado en numerosas revistas especializadas. Vive en España desde 2012. 

Jura Golub

 

 

 

Jura Golub vive feliz en Barcelona. Le gusta porque es una ciudad llena de luz y cultura y por el mar. Cuando dispone de un rato, pedalea diez minutos hasta la playa y cree estar de vacaciones. Le encantan los interiores de los bares y restaurantes de la ciudad, con su mezcla de respeto por lo antiguo,  lo reciclado, el diseño y la simplicidad, algo que no había visto en Viena. Lleva una vida austera, recibiendo a sus amigos en su estudio y paseando por las calles de esta ciudad donde dice que tiene una calidad de vida extraordinaria. 
Las joyas y esculturas de de Jura Golub se pueden adquirir (desde 25 hasta varios miles de euros) en su propio atelier, a través de su página de Etsy y en Collector Art. Expone en Azul Tierra Barcelona, a quien agradece que hayan visto el potencial en su trabajo.
Jura Golub

 

El taller de Jura Golub está repleto de materiales...y de cartones y libros antiguos que utiliza para crear sus maniquíes: esculturas egipcias futuristas y solemnes, frágiles como una pluma, con sus cuerpos fuselados de cartón reutilizado y su piel de páginas olvidadas. 

Jura Golub
Jura Golub

 

 

Fotografía Enrique Menossi

Realización Nuria Arfa