Baixa House

Apartamentos con nombre de jardín en el centro de Lisboa

Baixa House

Bonito cuaderno, ¿verdad? En cada uno de los apartamentos del Baixa House, sobre la mesa del salón, hay uno. Son típicos portugueses, y en ellos los visitantes pueden escribir sus impresiones sobre el alojamiento, sobre la ciudad, sobre su viaje a Lisboa... Cuando lo abres por la primera página no te puedes resistir a leer lo que los anteriores huéspedes escribieron. ¿En qué idioma estará? ¿Qué impresión se llevaron del Baixa? ¿Recomendarán algún rincón especial para ir a visitar? ¿Algún restaurante donde ir a probar un delicioso bacalao con natas?

13 cuadernos azules para los 13 apartamentos que componen el Baixa House, un edificio pombalino del siglo XVIII ubicado en el céntrico barrio lisboeta de Baixa y en el que se ha llevado a cabo un laborioso proceso de rehabilitación integral.

El alma del proyecto es Jesús Moraime, un "jardinero paisajista", como él mismo se define, que compró el edificio hace unos años y lo convirtió en este delicioso lugar.

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El uso de los colores, el mobiliario y la luminosidad llenan de reminiscencias marineras muchas de las estancias

Baixa House
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Desde que Jesús compró el edificio hasta que todo estuvo a punto pasaron cuatro largos años. En el proceso de rehabilitación, diseño e interiorismo intervinieron profesionales de reconocido prestigio, como el arquitecto José Adrião, María Ulecia, responsable de proyectos de hostelería singular, y el estudio de interiorismo UGO, de Juan de Mayoralgo y Javier Carrasco.

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Los pequeños balcones pertenecen a la estructura original del edificio. Con sus barandas decoradas, sus mesas y sillas de hierro y sus flores, se integran como cualquier otra construcción en el típico paisaje lisboeta.

Todos los apartamentos son diferentes, a pesar de que comparten algunos elementos comunes

Baixa House
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En la decoración de los apartamentos se han utilizado elementos de diversa procedencia: muebles tradicionales portugueses fabricados de manera artesanal, piezas de mobiliario urbano procedentes de algunos jardines y también muebles de la segunda mitad del siglo XX. En el Baixa, en la variedad está el gusto.

La combinación de piezas antiguas con otras contemporáneas se hace evidente en todos los espacios

Baixa House
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Del edificio original se conservaron techos, suelos, algunas de las carpinterías de madera y azulejos que se pudieron recuperar. En las acciones que se realizaron sobre los materiales se puso especial énfasis en no maquillarlos. Lo que era viejo tenía que seguir pareciéndolo, tenía que convivir con lo contemporáneo y tenía que continuar explicando su historia al visitante.

Baixa House

Los cuadernos azules no son el único elemento de la artesanía portuguesa presente en los apartamentos. Muebles y elementos decorativos nos recuerdan constantemente dónde nos encontramos.

 Las paredes blancas y la gran cantidad de luz que entra por los ventanales subrayan el protagonismo del color predominante en cada apartamento

Baixa House
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Una de las premisas del proyecto de interiorismo era evitar la estandarización, tan habitual en muchos hoteles. El respeto a los elementos originales, la voluntad de dotar de una personalidad propia a cada apartamento y la atención personalizada a los huéspedes se orientan en este sentido

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5 plantas con 3 o 2 apartamentos en cada una de ellas. Con espacio suficiente para que el huésped se instale cómodamente durante su estancia, sean unos días de vacaciones o incluso algo más...

 Un relajante descanso en el campo, curiosa evocación que embarga al huésped al abrir las puertas de este dormitorio

Baixa House
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La pared de este dormitorio es un mural en tela pintado original, de principios del siglo XX, comprado en un anticuario. Las alfombras alenjetanas de pastor del taller de Mizette Nielsen en Monsaraz y los cobertores de papa de beira, presentes también en todos los apartamentos, contribuyen a crear ese ambiente tan acogedor.

Una original combinación de espejos, similares pero diferentes, sustituye el cabezal en este dormitorio

Baixa House

 

Un ambiente acogedor. Es precisamente lo que querían ofrecer Jesús Moraime y su equipo de colaboradores cuando diseñaron el Baixa House. En palabras de María Ulecia, la idea consistía en “ofrecer una experiencia de alojamiento en un lugar diferente, en una casa real, donde los huéspedes sientan que están en casa de alguien conocido, no en un hotel frío e impersonal”.

Pero esto no solo se consigue con un cuidado interiorismo, sino también con un trato exquisito. La atención al cliente es uno de los fuertes del Baixa House. Con detalles como, por ejemplo, que los huéspedes encuentren cada mañana colgada en la puerta de su apartamento una bolsa de lino con el pan recién horneado. A las 8 en punto. O que les ofrezcan para desayunar lo que cualquier portugués del barrio se haría en su casa: productos frescos, bizcochos y confituras caseras, yogur con fruta natural y quesos y embutidos de la zona.

Baixa House

 Las fotos de jardines son obra de Jesús Moraime

Baixa House
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Baixa es el único barrio de Lisboa en el que no hay jardines. Curiosa elección para un paisajista enamorado de la botánica. ¿Te suena aquello de que si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma? Dicho y hecho: Jesús Moraime bautizó los 12 apartamentos con 12 nombres de jardines de la ciudad y colgó en cada uno de ellos una foto del jardín correspondiente.

Baixa House

Gulbenkian, Jerónimos o Ultramar son algunos de los nombres de los apartamentos. La decoración de cada vivienda se inspira en el aspecto de “su” jardín.

 


En los apartamentos con buhardilla lucen especialmente las vigas del techo original

Baixa House
Baixa House

Lo que no puede faltar en ninguno de los apartamentos, cómo no, son las flores frescas. El sello de la casa, y también de Jesús Moraime.


www.baixahouse.com

FOTOS: Enrique Menossi

ESTILISMO: Sol Van Dorssen

TEXTO: Marta Martinez