Yolanda Andrés

"De niña me metía en la cama para bordar a escondidas"

Yolanda Andrés

 

Llegó un momento en su vida, nos cuenta Yolanda Andrés, en el que descubrir en el desván una caja con hilos olvidada por las abuelas y unos sacos de lienzo en el granero significaba haber encontrado el mayor de los tesoros. Cualquier tela vieja le servía para ponerse a trabajar.

La casi obsesión por el bordado es un recuerdo ineludiblemente ligado a su infancia. Durante unos años, la afición se mantuvo dormida, pero volvió a despertar con tal fuerza que Yolanda acabó dedicándose profesionalmente al bordado, vendiendo mucho más de lo que hubiera imaginado e incluso impartiendo talleres.

Ella misma diseña sus obras: ciervos, gallos, librerías, bodegones, origami, letras, platos... ¡Cualquier objeto es fuente de inspiración para Yolanda!

 

¿Qué cinco palabras te definen?

Constante, alegre, valiente, reflexiva y observadora. Todas buenas, ¡¡¡qué morro!!! 

Yolanda Andrés
Yolanda Andrés
Yolanda Andrés
Yolanda Andrés

 

¿Cómo empezó todo?

Me crié en un pueblo de Zamora muy pequeño. Mi madre tenía una mercería: hilos, lanas, cintas... A los seis años me colocaron un dedal en el cole y me enseñaron a bordar. En mi entorno siempre se valoró el trabajo y la responsabilidad del deber cumplido, así que bordaba para hacerme mis manteles, mis "tú y yo", y hasta me metía en la cama de noche para bordar a escondidas regalos para mi madre. Recuerdo tardes de sol en la calle bordando con las amigas, las tías, las abuelas, las hermanas...

Años más tarde, estudié Bellas Artes en Salamanca. Me licencié primero en pintura y después en diseño gráfico. Empecé a trabajar y acabé llevando la dirección de arte de una agencia de publicidad en Madrid, donde estuve unos 12 años. En 2008 nació la primera de mis tres hijos, Candela. Tuvo un nacimiento desastroso: con un peso de 900 g, operaciones, cinco meses en la UVI y dos años enganchada a una máquina de oxígeno... 

 

Estar cerca de ella, en silencio, sin ordenador y sin productos para pintar (no podía utilizar nada que oliera) me llevó a retomar los hilos. Hacía regalos para amigos, y tanto ellos como mi marido me animaron a seguir. ¡Y aquí estoy!

 

¿Cómo te inspiras?

En la calle, en el campo, en la gente… Soy muy mirona.

¿Cómo definirías tu obra?

Vital, fresca y atemporal.

¿Y tu estilo?

No lo tengo, mezclo un poco de todo y al final sale algo distinto. Me gusta el realismo mágico.

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?

Sé tolerante.

¿Qué creación recuerdas de manera especial y por qué?

Unas sillas de jardín. Las hice en el hospital, mientras cuidaba de Candela.

Yolanda Andrés
Yolanda Andrés

 

¿Cómo es un día normal de trabajo para ti?

Hay muchos días en que lo único que hago es enviar correos o empaquetar, pero la mayoría de las jornadas las empiezo bordando o comprando hilos y telas.

¿Qué amas de este estilo de vida y qué cambiarías?

Me encanta la libertad que tengo, ¡porque los clientes lo dejan todo en mis manos! Lo que peor llevo son los plazos de entrega. Bordar es lento, y en el camino haces y deshaces, y esto también es bueno, pero casi siempre voy contrareloj. 

¿En qué estás trabajando ahora?

Retapizo unas butacas, acabo encargos y sigo con mis retratos.

¿Tus próximos proyectos?

Estoy montando un taller de bordado por Tirso de Molina. Es un local enorme donde trabajaré en mis proyectos, expondré mis piezas y las de otros, y también daré talleres. ¡Es un proyectazo!

Yolanda Andrés
Yolanda Andrés

 

¿Qué te gustaría crear, si no tuvieses límites?

Me encantaría hacer algo para alta costura.

¿Cómo afecta el mundo online, las redes sociales a tu trabajo?

Me vienen fenomenal. Me dan voz, ya que mi trabajo es silencioso y solitario.

¿Un sitio web/blog o aplicación que recomiendes?

No soy muy bloguera. 

¿Cómo te despides?

¡¡¡NOS VEMOS!!!

 

www.yolandaandres.com

 

 

 

 

FOTOS: facilitadas por Yolanda Andrés

EDICIÓN: Rosa Miñano

TEXTO: Marta Martínez Arroyo